El Día Que Puedo Decir Vanidosamente "ME GUSTO"

on Wednesday, 30 January 2019.

Por Cata Loba. 

Fotografía: Camilo Ramírez

Qué difícil ser mujer, no sé si es cuestión cultural, Medellín es una tierra cruel con las mujeres, pero sí estoy totalmente segura de que es cuestión de estos tiempos difíciles donde todo se escupe de la punta de la nariz para afuera.

Para un hombre es tan fácil conquistarnos, les doy la clave (para los que no la sepan), solo basta con endulzar el oído y hacernos sentir la reina más hermosa del mundo, eso es todo. Para la mayoría. No todas las mujeres fuimos bien criadas emocionalmente.

Todas las mujeres tenemos una lucha increíble con nuestro cuerpo, algo no nos gusta, solo por quererle gustar a los demás ojos, los de los hombres y los de las mujeres, también entre nosotras mismas buscamos superarnos así sea con unos gramos más de silicona, un buen maquillaje o ropa nueva. Es muy difícil, mientras más presupuesto más linda te puedes poner y según el presupuesto también nos podemos sentir más o menos seguras. Triste.

¡Todas quisiéramos ser una chica Almodóvar solo por gustarle a algún Almodóvar por ahí!

Personalmente me ha costado mirarme al espejo y decirme que soy linda, que no tengo las tetas perfectas, que me falta nalga, que mi piel no es como la de los ángeles de Victoria´s Secret y que me faltan como 20 cm para tener la estatura de una de mis amigas que parece modelo europea. El punto de comparación puede estar en cualquier parte del mundo o en la misma fiesta donde bailas con tu novio y él no puede evitar que su mirada se vaya detrás de cualquier culo, mientras uno se vuele chiquito como el chapulín colorado.

Pero qué tan teso, solo nosotras lo entenderemos, tal vez algunas se sientan identificadas con lo que digo, he visto que una mujer hermosa se sienta menos porque no le gustan sus rodillas, gracias a un imbécil que le dijo que no le gustaba porque sus rodillas eran feas, tal vez algunos piensen que es una exageración, pero no.

El problema sigue siendo esta era de la humanidad, pero definitivamente la solución está en nosotras, en hacer las paces con nuestro cuerpo, en querernos y no solo aprobarlo sino sentirnos felices y satisfechas con lo que tenemos, que la verdad, es mucho para las que tenemos el privilegio de tener dos ojos, nariz, boca, dientes y piel dentro de los parámetros normales. Y si podemos sobrepasar la raya de la simple aprobación, de la simple resignación, para pasar a sentirnos unas mamacitas, así bien convencidas que importa! Yo estaría más feliz por todas, porque lo que haga cada una por sí misma lo hará por todas las demás.

 

Vía: Toscana Magazine Agradecimiento especial, texto Cata Loba y Fotografía Camilo Ramírez.

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